miércoles, 25 de noviembre de 2009

Mauricio es Pro (Quilmes)


La pelota baila hacia un costado de la red, siempre hacia un costado. No reconoce su GPS el bombazo al medio. Siempre va en busca de los rincones donde las arañas se dedican a tejer. La pícara vence la mano del arquero, el grito del relator precede al gol. El grito del relator precede a la locura colectiva. Esa mano no quiere genuinamente arruinar con su crayón esa obra de arte. La pelota ya duerme en un ángulo mientras su autor intelectual hace un gesto de búsqueda hacia la platea. La pelota y el botín en una comunión única meten una charla con Dios y baja indómitamente sobre la espalda del Uno que se quiebra pero que no se pierde una nueva obra de arte. La empuja otro, la asegura el diez, pero la autoría es del siete bravo de Quilmes. La pelota, el botín y la red se unen para darle vida a Quilmes, para ubicarlo en un lugar de privilegio, en zona expectante, en búsqueda de aquello que se creía perdido. Por obra (sobre todo obra) y gracia de Mauricio Carrasco, el goleador del equipo, el que define con la parte interna siempre, el que no conoce de bombazos. Sí, Carrasco transformó su fisonomía de segunda punta en chapa de goleador e ideólogo de la gesta. En una gesta que ya sabe de ocho invictos y tres victorias consecutivas.
Mauricio es Pro. Excluido de las internas que acarrean al jefe porteño, no le hablen del Fino Palacios, Chamorro, de las escuchas, de Ciro James o del cuñado parapsicólogo. Carrasco es PROQUILMES, y la está pasando mucho mejor que su tocayo político y tiene un consenso popular que el propio Macri envidiaría tras dos años de gestión.
El equipo de la gente. Es tan difícil descifrar la mente de Bianco como la fórmula de la Coca Cola, van por ese mismo camino. Desde la seguridad de que Chaucha se confiesa en no buscar un once ideal, cada partido parece ser una nueva zaga de Indiana Jones. Porque José hace uso y abuso de su laboratorio a la hora de pensar en el rival. O parece que es así, aunque el técnico no lo confirme. Por eso el diagrama de 3 defensores (orquestados y acomodados) cuatro volantes (con la extraña inclusión de Seri; se preveía Guzmán) y tres puntas. Para una defensa rival con tres, hay que ir a atacarlos con tres; Carrasco-Lentini-Sava. Un gol de cada uno, una perla más de Carrasco para embuchar de a tres, el tercero en forma consecutiva tras justamente dos años. Y eso que se le pedía a Bianco, de ir al frente, de salir a matar al rival y no darle 45 minutos de gracia, se cumplió. Porque más allá de lo filosófico de la cuestión en cuanto al esquema, Quilmes potenció en cancha lo que se preveía desde las planillas. Se lo devoró, tuvo posesión de balón, juego asociado, sumado a la entrega y la actitud que venían validando los puntos, no el juego. Una de las expresiones manifestadas tras el deambule de Quilmes por el campeonato, es sí estábamos en presencia de un conjunto con tinte protagonista, y en parte, la tabla de posiciones validaba la teoría. Se llegó a conjeturar que el partido ante Aldosivi había sido un espejismo. Bueno, parte de razón hubo en el análisis. Y Bianco era tan responsable en ese momento como lo es en este. Pero el crédito comenzaba a devaluar y la paciencia de Quilmes es exigua en esta guerra contra el duelo del descenso. Bianco evitó los fantasmas y le dio al Cervecero la pilcha que nunca debió sacar del placard. Por eso el smoking de Mendoza se validó el lunes en el Centenario. El hincha se merecía algo así, en tiempo y forma. No en el epílogo de los torneos, en los humos finales de temporada.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Brillará en otro O (campos)

Tengo un dejo de dolor por la partida de Lucas Ocampos, tiene que ver con momentos seguramente. Pero esta venta me ha frustrado un poco más, y quizá no he tomado el mismo análisis en otro tiempo, aunque es necesario el descargo y la defensa de quienes amamos la institución a la que defendemos con nuestra garganta y nuestro corazón. No puedo tolerar escuchar decir que es una venta record en el club de un juvenil que no ha debutado en Primera. Tiene 15 años, una porción de su habilidad vale menos que otra porción mucho menor; en términos de plata se reduce a que el 75 por ciento cuesta 170 mil dólares, y la opción petrolera de sus virtudes reducidas en un 10 por ciento asciende a 100 mil dólares. Seguirá en River Plate, club bastardeado económicamente en los seis años de gestión Aguilar. Pablo Sabag, representante de esa joya emigrante, hijo de Máximo Sabag, dirigente con ascendencia en el club de Núñez, puso el dinero de representación, sí, compró su representación y se lo llevará. De hecho se había asegurado el ok de los padres abonándole los pasajes a Bolivia para que asistan al Sudamericano Sub 15 que se jugó hace un par de días. Un excelente negocio hoy, dentro de un club que está dentro de las famosas economías emergentes, que para subsistir debe vender el patrimonio por un precio ínfimamente inferior de lo que el potencial Ocampos podría valer en un par de años en la gramilla del Centenario. Pero no, la cadena se corta mucho antes. Y no hay salida que nos permitan oxigeno, porque tampoco se negocia por otro lado, porque los hoy goleadores de Quilmes; Carrasco y Lentini, tienen fecha de salida en junio de 2010, sin opción, sin ingreso por vidriera, siendo elementos de cotización para un Estudiantes acomodado estructuralmente desde la economía y el fútbol. Y la rueda sigue, nunca se corta. Y Quilmes subsiste, nunca respira.
*Lucas Ocampos junto a Julian Sarasibar y Federico Loray. Que los últimos dos puedan debutar en Quilmes, ese es el deseo.

martes, 17 de noviembre de 2009

Brindo contigo


Voces y mas voces… Aquello que se venía pidiendo desde todos los sectores, aquello que los hinchas le reclamaban, aquel deseo se cumplió. Bianco lo cumplió, Bianco se convenció de que este Quilmes puede comenzar a trasuntar el camino del protagonismo. Mas allá de este sprint de siete invictos con mas victorias que empates, claro, Bianco podría haber optado por un esquema mas cuidadoso tras el 2-2 (ya con el 2-1 puso a Seri por Di Gregorio para pasar a defender con tres) pero Bianco intuyó el reclamo, Bianco se convenció de podía traerse el vino mas caro de Mendoza. Bianco terminó jugando con un dibujo mas ambicioso que el dispuesto desde el vamos, con la inclusión de Di Gregorio (no convirtió porque no es delantero) y la salida de un cuestionado Seri. Ese 4-4-2 que crispa al hincha por considerarlo mas para cuidar el cero propio que por encontrar las autopistas mas libres al gol, se terminó trocando por un 3-4-1-2 con los tanques al ataque. Por eso con Carrasco enlazando, con Olivares validando a Bianco, haciendo oídos sordos los cuestionamientos registrados, bebió del mejor vino. Ese Quilmes, el Quilmes de las voces, el que te da chapa de protagonista maduró una goleada en tierras cuyanas. Porque más allá de que el rival no venía con pergaminos en el Gargantini, había que ganarle. Bianco leyó los libros de autoayuda y encontró la espiritualidad necesaria para calmar las ansias de los hinchas, que varían entre el duelo de no pertenecer al establishment de Primera y darle la entidad de protagonista en la segunda categoría. Bianco cambió, eso está claro, porque escuchó o se escuchó, porque comienza a encontrar ese plantel que busca la chapa, porque no quiere un once de memoria y sí unos cuantos jugadores que superen la docena para enfrentar cada fecha. Porque desde el banco también se gana y esa es una apuesta tan genuina como efectiva en este momento. “No me muero por un once de memoria”, comentó en la semana. Es que parte de las últimas épicas llegaron desde afuera, en los segundos tiempos, con el recambio y si bien el sábado fue Lentini el que maquilló la goleada, sumaron las entradas de Sava y Guzmán. Sava para asistir y Chelo para oxigenar el mediocampo, con un Meza Sánchez que se afirma como titular pero que en esa compulsa con la amarilla a veces pierde desde el arranque y se condiciona y en otras ocasiones la sabe llevar. Bianco tenía en el manual la página de oxigeno que hoy le brinda Guzmán, pero desde el banco. Ha perdido terreno el Chelo mientras el Checho se acomodó al lado de una columna vertebral insustituible como Cerro; sexto partido como dupla. Lo que Bianco estaba buscando. En tren de parejas, los siete de invicto le permitieron al Chaucha acomodar sí tres pares en cada sector: Herbella-Riboneto son la experiencia hecha dupla, abanderados del cero y los escoltas de un Tripodi con mayúsculas; Cerro-Meza Sánchez se fueron acoplando de manera implícita, en la búsqueda y hoy son el GPS; y Lentini-Carrasco confirmaron los presagios de la Reserva Pincha. A ellos se les sumó el Sava con aires de salvador pero también con traje motivacional cuando la platea arde. En medio de no morirse “por los once de memoria”, Bianco encontró seis titulares a los cuales les probaron el traje y el sastre no le pifió al talle. Dentro de ese marco, Quilmes y Bianco comienzan a entenderse con el hincha, comienzan a preocuparse por lo que pasa en el campo de juego, dejando de lado fantasmas desestabilizadores y por sobre todas las cosas, abstrayéndose del QUILOMBO que se encargan de generar los dirigentes en medio de un torneo que te devolvió la pilcha de protagonista. Un torneo que en 15 fechas puso signos de pregunta a los rivales a la hora de enfrentar a Quilmes. Nos preguntábamos antes del partido frente a Defensa y Justicia si este Quilmes de nombres carecía de protagonismo, bueno, tras ese sprint, Bianco y los segundos tiempos comenzaron a diagramar el plantel, no el equipo. Porque se van perfilando los once por las sociedades anteriormente descriptas, y porque el banco suma goles y puntos. Mientras los dirigentes se esfuerzan en la rosca política en pleno año eleccionario, Quilmes encontró su Aruba fuera del smog de la ciudad dirigencial.
A la actitud, la entrega y el sacrificio que fueron perfeccionando las victorias, se le suman pizcas de fútbol con la inclusión del resistido Olivares. Parada brava la de Bianco y la del jugador, participante activo de los goles en Mendoza jugándose las bolas en cada jugada, sabiendo que el murmullo acompaña su gambeta. Olivares ya sabe que si no triunfa en Quilmes o no tiene un buen desempeño terminará palideciendo en insignificantes equipos. Mas allá de la obra y gracia de los representantes. No se le puede pedir paciencia al hincha respecto de Juan, pero si respeto. Dentro de ese contexto, terminará triunfando, pero Bianco deberá saber también que su lugar en el mundo está más cerca del arco rival que retrocediendo y yendo a jugar lo que pide el volante de ese sector. En los últimos 30 metros Olivares hace daño. No fue la figura excluyente pero si es destacable su labor. Lo de Cerro-Carrasco-Lentini ya es historia vieja que repite capítulos partido a partido y la hace más atrayente.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Banco Bianco (cree en mi)

Aquellos que bajo el lema, “después del 1-0 te cierra el partido y nunca lo doblegarás”, fundamentaban tres puntos en el buche, cómo harán para encontrarle la frase justa a este Quilmes de segundos tiempos, de segundos 45 minutos. De mono con navaja, de ir hasta el filo de lo que permite el corazón, de jugar con fuego sin guantes de amianto. Una prueba más arriesgada que pensada o elaborada. No cabe en ninguna cabeza pensar que Bianco en la charla técnica les dice a los jugadores, “muchachos, veamos como pinta el partido, y en función de ello, planificamos el complemento”. Claro que no. Aunque Merlo, Rafaela (perdió pero tuvo una mejor imagen), San Martín de San Juan, Olimpo, Italiano, Instituto, Defensa y Justicia Unión, y el más próximo, San Martín de Tucumán. Para Bianco las segundas partes siempre han sido mejores, o puede que ahora lo justifique solamente desde el resultado. Aunque Quilmes también desde lo futbolístico le de un poco de esperanza a la tabla de posiciones de los segundos tiempos. Aldosivi se mostró como la excepción a una regla, que hoy tendría a Quilmes puntero único sacándole un par de leguas a los contendientes.
Es Bianco el que decide los inicios pero es también el coach el que acomoda las naves en el complemento. Valor agregado de modificar esquemas, de ver cómo ganar los partidos, de ser el caballero de la angustia. Bianco va llegando hasta el extremo y su espalda soporta de los mas variados insultos, la paciencia se acaba, se va por un tobogán al cual los hinchas ya no se quieren subir nunca mas. El Cervecero es de ley pero muestra una imagen que invita a cobijarlo a darle cariño. Soporta demasiado y en ese contexto explota ante la minima respuesta en ese verde césped casi billaresco. Y qué analizar para no caer en esta red a la cual nos ha llevado el técnico. Una red de la cual sale de manera fácil, cosa que no lo es. Ahora, y para no ahondar en conceptos ya conocidos, Quilmes físicamente es el mejor o uno de los mejores del campeonato, porque tener resto en los últimos 45 no es para despreciar. Entonces, si le damos crédito a aquellos que cierran los partidos tras el primer gol, cómo no ofrecerle potestad a quién va en busca de acomodar el corazon del hincha en los segundos 45 minutos. El crédito es todo suyo Bianco, pero a no confiarse por más plafón que le den todos los partidos en que las piernas con medias blancas derrotaron a aquellas que ya están a la altura de los tobillos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Las segundas partes son buenas


El tesoro que no ves, la inocencia que no ves, los milagros que van a estar de tu lado CUANDO COMIENCES A CREER…

“Más allá de las cosas que se dicen, los únicos que les ganamos a Unión y San Martín de San Juan fuimos nosotros” (dixit Bianco post partido en el Nacional de sábado 31 de octubre)
*Cuáles serán las cosas que se dicen, cuáles serán los fantasmas que ve Bianco, a quién o quiénes se refirió. Incomprobable y de difícil comprobación empírica sus dichos. No así el final de la frase: 6 de seis cada vez que un puntero pisó el Centenario.

“Cuando nos animamos, lo ganamos”. Facundo Sava.

“No se puede jugar tan mal como en el primer tiempo” Ribonetto tras la victoria frente a Unión.

Prácticamente Quilmes atraviesa el 33 por ciento del campeonato, la primera docena de encuentros con 20 puntos, a cuatro de la punta, del nuevamente puntero, San Martín de San Juan, a quien el Cervecero venció en su estadio.

Bipolaridad, Ataques de Pánico, enfermedades modernas que van de la mano de una nueva sociedad consumista que necesita lo distinto, cuasi revolucionario. Casi no participas de la media que sufre lo que antes denominábamos julepe o loco lindo (un día está contento y al toque de mal humor). Síndromes de este Quilmes, de primeros tiempos, de complementos. De eso se habla en el café del fútbol, en el cual todos sabemos mas que el otro, al que ni por puta escuchamos que es lo que dice, solo queremos que se oiga lo nuestro.

El debut con Boca Unidos de Corrientes, la Cenicienta de la categoría, tuvo la rúbrica de Bianco, se vio parte del team que intentó perfeccionar el coach durante la extensa pretemporada. Una marca registrada que no funcionó con Plante y Olivares por las bandas. Con Leopoldo Gutiérrez sumando sus primeros minutos. Sabor a nada.

Con Deportivo Merlo, otro recientemente ascendido, comenzó a escribirse una historia de puntos con sabor a individualidades (golazo de tiro libre de Di Gregorio), poco juego asociado y un 4-4-2 que no gustaba. En el segundo tiempo, con un campo de juego de plaza abandonada, Bianco dibujó un 3-4-1-2 con Matías Córdoba tomando las riendas del equipo, algo que no había logrado Miguel López como volante por derecha en el inicio del partido.

Frente a Aldosivi, la máxima expresión de fútbol en 70 minutos, Quilmes comenzó a aferrarse a una chapa de líder escoltada en la sensatez y en el equilibrio de los fondistas. Un espejismo llegó a decir Bianco un tiempo más tarde. Ese Quilmes vistió de 3-4-1-2 con sorpresas porque a pesar de su gol, el Tano no formó parte del equipo y Chaucha mantuvo a Miguel López como enlace no como volante externo.
Siete de nueve validaban la calculadora, pero con nuevo partido en el Centenario, esta vez frente a Gimnasia de Jujuy, la ecuación comenzaría a cerrar lógica con diez de doce. Mismo esquema distinto resultado. El equipo no funcionó, en parte, por la valía de un equipo experimentado como el de Arzubialde. El empate en cero terminó siendo justo.

Tres de cinco no es una sumatoria de puntos sino de volantes para enfrentar a Rafaela. Un 3-1-4-2 con Sava y Carrasco de puntas, solitarios. Así y todo, con poco agrado popular aunque al menos para quien escribe, un par de llegadas de piernas frente a manos podrían haber ayudado al Chaucha. El primer cimbronazo con la gente; al hincha no le pareció correcta la ubicación del trío guzmán-mesa-cerro. El ingreso de Miguel López en el complemento trocó el esquema al ya clásico 3-4-1-2-. Un refresh para los delanteros, pero llegó con demora el tren. Gigli se había subido una estación antes. Primera derrota en el torneo.

Shampoo. No el boliche de faldas cortas y mujeres rápidas, sino el de la cabeza. Bianco comenzó a perfeccionar sus dibujos en el segundo tiempo. Había como una inyeccion de adrenalina y un cambio de actitud evidente. Por eso bajó al puntero Sanjuanino. Mantuvo el 3-4-1-2 y fue punzante con Lentini (Sava engripado no jugó), quien de no ser considerado saltó directamente a la titularidad ¿para no dejarla nunca mas? Gol de goleador, con olfato: Cerro-López-Lentini. La boca llena de gol para sumar nuevamente de a tres. 1-0 y a cobrar.

El viaje entresemana a Bahía Blanca se mostró como una de las paradas más difíciles de Bianco. Cancha chica, con Delorte “jugando en el patio de su casa”, en un recinto que más allá del 3-0 del torneo pasado, siempre se mostró complicado. 3-4-1-2 con el madrugador gol de Lentini-Mosset-Tombolini a los 11 segundos. Horrible inicio de partido. Con un gol a favor desde el vamos, los de Bianco no pudieron capitalizar eso como algo positivo, todo lo contrario, fue presión. En el complemento y tras el empate sobre el final de la primera etapa, Quilmes cambió para cambiar. Otra actitud, otra cara, Lentini taco y asistencia para Carrasco. Ya era la tercera foto del ex Pincha en dos partidos. El 2-1 era justo, Quilmes había demostrado que lograba en el complemento aquello que no podía plasmar desde el arranque. La expulsión de Cerro terminó arrinconando a Quilmes y el bombazo de Rolle fue la daga dolorosa de un 2-2 con sabor a poco.

Los problemas internos, algunas discusiones entre jugadores y cuerpo técnico, la intromisión de la comisión de fútbol, los ida y vuelta radiales entre dirigentes y jugadores convulsionaron a un equipo que no levantaba cabeza, pero que se había armado para pelear arriba. Así llegó All Boys a la cancha de Quilmes, con la renuncia de Romero, su entrenador, en un sobre de papel madera. En el Sur todo era tranquilidad a raíz de una semana de cuatro sobre seis en dos partidos con sabor a chivo. La fisonomía era la misma, aunque con Corvalán jugando como stopper por izquierda. La apuesta no salió, y Quilmes pagó el juego de papi fútbol de un criticado Chino Zárate. Fue la imagen más deslucida del Cervecero, sin pasajes de fútbol con una anarquía que le sacó chapa a la inteligencia. Lentini vio los 90 minutos desde el banco. Primera decisión errónea de Bianco. El más influyente en los últimos 180 no formaba parte del equipo. Le renovaron el crédito a Sava tras dos ausencias. Obediencia debida…

Ante Italiano se sumó de a tres con otro gesto individual. Un equipo timorato, que no la pasó mal pero que deambuló por la cancha. Solo un bombazo de 30 metros de Diego Cardozo rompió el letargo. Quilmes se trajo demasiado de Ezeiza. Bianco dio lugar al 4-4-2 para ponerse la remera blanca, la que combina con todo. Había que volver a la victoria para redireccionar y siempre tras una derrota hay que sumar, aunque entendiendo ciertos puntos. La lesión de Corvalán le abría un lugar a Di Gregorio.

Bianco entendió que el mejor planteo era ser precavido ante el 4-4-1-1 de Boneto. Instituto, con un esquema que parecía conservador, soltó todas las naves en ofensiva. Con Román Díaz al poder escoltado por Zarate Zapata Rosales. El quilombo que armó el zurdo en 20 metros fue tal que pagó los dos goles el Di Gregorio que al segundo tiempo no salió. Lo ganaron Lentini y Tripodi. De una punta a la otra. Uno para evitar, el otro para inflar la red. Cabezazo al gol tras centro del Tano e infracción en el área para que Ribonetto traduzca en gol. En el complemento Bianco volvió al 3-4-1-2 con una imagen más alentadora de Quilmes. El empate terminó siendo más que justo, en parte, por los horrores del juez Alejandro.SA.

Clásico empate, un tiempo para cada uno. Nuevamente los segundos tiempos revalidaron la fórmula de Quilmes, una nueva acción individual propinó el empate. Este vez fue Mesa Sánchez, quien jugó en el lugar de Gúzman, otrora, indiscutido para Bianco. Pudo ganarlo Quilmes, pero no supo cómo. Pudo perderlo, pero a Defensa le pesó la chapa de candidato. Un nuevo 4-4-2 forzado, con pocas ideas. Una nueva el rival llevó a Quilmes a jugar el partido más cómodo. A esta altura es sintomático el hecho de acordarse 45 minutos después cómo y a qué jugar.

Lo de Unión fue la bisagra más importante del Cervecero y de Bianco en este primera docena de partidos. La gente no se termina de enganchar con el equipo y la falta de autocrítica de los players y el entrenador terminan incomodando al hincha. El 4-4-2 terminó siendo el resultante de todo aquello que el cervecero puede mostrar como malo, como efecto nocivo. No sirve, no suma, es un complejo de inferioridad. Bianco parece no entender el mensaje de lo que significa Quilmes para los rivales. Un única jugada de gol en 45 minutos que da un promedio de… Claro. Convicción se le pide al entrenador, aquella que había encontrado. Lo que se tradujo en un 3-4-3 vertiginoso, opresivo, ofensivo, que lastima. Así Quilmes pasó por arriba a un timorato Unión, que no supo chapear la punta. Padeció los males de Quilmes. Los que ya conté. Ojo Bianco que en esta ruleta le dio pleno al Colorado el 18, pero si no acierta ni arriesga, puede ser bancarrota.

“El problema es que en los primeros tiempos no metemos goles. Hoy pegó una en el palo y hubo otras. Después nos convirtieron de pelota parada y hay que remar de atrás. Lo que no se puede negar a este equipo es la entrega y la garra, porque siempre que fue abajo, se levanto”

“La ansiedad de la gente no es buena para el equipo”. El gol de Carrasco para el transitorio 1-1 llegó tras 80 minutos. ¿Qué quiso decir Bianco con esto?

“Me voy conforme, porque cuando uno enfrenta a estos rivales y las cosas no salen a lo mejor uno se desespera y lo termina perdiendo. Intentamos buscar el triunfo y no nos desesperamos y en llegadas estuvimos muy parejos".Estos partidos sirven para saber dónde uno está parado como equipo, saber cómo reacciona en los momentos difíciles y creo que lo hizo bien, tras el empate en cero ante Gimnasia de Jujuy.

“En el segundo tiempo creo que lo corregimos con los tres en el fondo y emparejamos mucho más la mitad de la cancha”, justificó el empate en Bahía. Tuvo el primer indicio de cómo debían jugar sus equipos. Y le agregó “nosotros en el primer tiempo no jugamos bien y Olimpo nos manejó la pelota. Por eso digo que en el segundo tiempo la historia cambió y eso fue gracias a que nosotros salimos decididos a jugar más arriba".

“La idea era atacarlos por todos lados. La gente puede manifestar su disconformismo pero Quilmes jugó con enganche, con dos puntas, con tres en el fondo e hicimos todo lo posible para ganar. No comparto que digan que el equipo no salió a ganar, salimos a ganar desde el dibujo táctico y desde los jugadores que hubo en cancha. Después sí estuvimos desprolijos, podemos coincidir, pero en situaciones tuvimos más nosotros que ellos",
¿Qué se le puede achacar al equipo? Si corrió y metió todo el partido, intentó y desbordamos por izquierda no menos de diez veces y por el lado de Seri también lo hicimos. Todos juegan con la ansiedad de Quilmes y a veces la gente se la traslada a los jugadores”, fueron las desafortunadas frases explicándole al hincha cómo debía pensar tras la derrota de local ante All Boys.

Y nuevamente el regreso a las fuentes que le dieron resultado: “Nos faltó solidez, el equipo fue largo en el primer tiempo pero en el segundo tiempo cuando ellos jugaron con línea de tres se emparejó”.

Hoy cuanta gente, hoy desconfía de vos… Igual que ayer no estoy, igual que ayer me voy, soñando, esperando un milagro de vos…

domingo, 18 de octubre de 2009

Que paquete...


A este Quilmes le esta faltando el efecto bizcocho de grasa, ese efecto que te produce que al comer uno te devores todo el paquete, que puede ser de 200 gramos o de medio kilo. Da lo mismo, cuando hincaste la mano en la bolsa sabes que hasta que el último no haya entrado en tu boca, nada cuenta. Transpolado al fútbol que practica La Holanda del 74, versión remera blanca o azul, versión jugadores propios, versión coach, la plata no da ni para el paquete. Primer avance, vamos a por todo, pero no, a veces porque no hay una primera vez o por que las líneas se quedan con sed tras el primer bocado de ese bizcocho con alo de saciedad. No hay contagio, no hay ataque, no hay dolor, comentó alguna vez Marcelo Bielsa. La alternativa del ganar a cualquier modo trae como colación que ante este tipo de circunstancias como lo es empatar frente a un candidato como Instituto, mezquino de goles pero con una idea táctica precisa, la resultante sea una producción que no empalague al hincha. Es más, que lo deje vacío tras diez fechas jugadas. Quilmes ha perdido la solidez defensiva, factotum principal de Bianco. El sábado fue una invitación al juego de un crack como Román Díaz. Crack con todas las letras, por más plástico que sangre que lleve en su cuerpo. Bueno, en ese desbarajuste, Di Gregorio pagó desconcierto por vestuario y los segundos 45 minutos los vio desde el banco. Adentro Miguel López para buscar sociedades. La AFIP esta cerrada, no era día de inscripción. Nada. Y Bianco paga con sus errores los puntos perdidos porque el doble cinco (que los dos volantes que elija jueguen tres partidos seguidos) ha perdido la señal, el GPS no funciona. No hay corte ni tampoco bolas rápidas. Se hace lento el juego por ese sector. Como un letargo. Quilmes depende entonces de arrestos individuales para ganar los partidos y entonces así comienza la descripción de los puntos obtenidos hasta el momento: frente a Merlo un hermoso tiro libre de Di Gregorio. Lo mismo que ante Italiano con el bombazo desde 30 metros de Diego Cardozo. En Bahía hubo una gran producción en la segunda mitad, lo mismo que frente a San Juan, con Lentini como protagonista en la foto de los tres goles. Un cúmulo de situaciones individuales para sumar. Lo mismo que ante Instituto en el mejor partido de Lentini con la convicción de que se podía ganar. Y con un Tripodi evitando todo. El único partido de alto valor de bolas bien jugadas fue ante Aldosivi. Enorme producción colectiva con un 2-0 que le quedó chico al partido. La resultante es más que obvia entonces, pero este Quilmes del presente está lejos de poder comprar el paquete. Porque Seri es el mejor lateral derecho que ha encontrado Bianco, no siente que tiene la libertad para trepar. Entonces parecerse a Jota Jota López le queda a KM. No hay un volante que llegue hasta el fondo y meta un centro con rosca. No hay vértigo en ofensiva, desequilibrio que le permita al equipo tentar al hincha. Quizá la inclusión de Sava para acompañar a Lentini sea una alternativa potable, por esto de que el Colorado hace perfecto el trabajo de aguantar y jugar de espaldas, pero llegue dos segundos tarde a la culminación de la jugada. Porque si nos aferramos a lo que pueda dar un segundo punta en su función de desequilibrio, hoy tanto Carrasco como Narvay lejos están de poder cumplirla.
Debe ser un momento de autocrítica y de entender que Quilmes avanza en bloque, sin picardía y todo lo transforma en previsible. Pero los 16 puntos avalan al entrenador y los jugadores. Pero la conformidad un día se acaba y si solo te conformas con dos biscochos y no vas por todo el paquete, a Italiano (último y desahuciado) le ganas pero frente a un rival serio, solo le robas un empate (por obra y gracia de Savino).

lunes, 12 de octubre de 2009

Otro dolor para Berlusconi


Siempre tras una derrota lo que debe venir es una victoria o como mínimo, un empate. Después se analiza el cómo y los porqué, pero las conjeturas de lo que se ha jugado siempre se digieren mejor con tres puntos en el bolsillo. Más si a eso se le suma la trágica semana, con la intolerancia del hincha, con la propuesta de cientos de fanáticos de terminar a lo Bonzo, tras la emboscada a un grupo de jugadores para hacerles saber su disconformismo, luego de que le rompieron los vehículos a integrantes del cuerpo técnico... No, eso no paso, por suerte y porque es inconducente la violencia en todo sentido de la vida. Pero algunas frases que resonaron durante la previa al cotejo frente a Italiano tuvieron ese tinte. Casi beligerante. Bueno, no tienen idea de lo que es un hincha caliente entonces, porque hace tiempo que el fanático Cervecero no tiene ese tipo de actitudes. Porque los gigantes están dormidos, casi que lo miran con indiferencia y en ese combo, el simpatizante ha ido perdido la ilusión y va por inercia al Centenario. Porque no le ofrecen nada, demasiada desilusión. Pero queda bien a la hora de los justificativos endilgarle males a los hinchas, porque ya es un costumbrismo. En ese clima, espeso para muchos, de relajo para otros, ya acostumbrados a los masasos, Quilmes solamente le ganó a Sportivo Italiano. Un deslucido equipo que justifica en varios jugadores su lugar en la tabla -último- pero que con Britoz a la cabeza atesora el milagro. Solo eso. Bueno, los de Bianco sumaron de a tres ante este plantel, para desgracia de este fútbol resultadista que pone a Cachin Blanco en la cornisa, otrora forjador de un team campeón que se paseo por la Primera B,. Estos torneos come técnicos también incluyen a Bianco, y con los buitres oliendo carne, la salida en caso de derrota era casi un hecho. Pero por suerte, este proyecto se avaló en el resultado, en los 15 puntos que suma el Cervecero y en la predisposición de José María al laburo. Eso parece que no se negocia. Pero puertas adentro, Chaucha hay que cambiar, el equipo necesita de sonrisas, de idea de juego, de convicción, de que el nueve sea el nueve. De que a Cardozo le digan, usted zurdo anímese por la banda, hágala suya. De que el par del centrales sea el mismo, que se conozcan los gustos, que sepan el nombre de sus hermanos, de que sean GPS en caso de estar perdidos. La identidad se hará primero en pequeñas sociedades, pero basta ya de pruebas cuando han pasado tres meses del armado del plantel. Bueno, Quilmes es una conjunción de partituras que tocan distintas melodías. Que algún día suenan lindo (nunca perfecto) y en otras oportunidades, aturden al mas sordo. Creo que falta convicción, la misma que tiene Berlusconi para creer que a los 70 aún es sexy...